Seleccionar página

Una de las piedras angulares que distingue a la comunicación global de la actualidad es la fluidez en cuanto al tráfico de datos. Otro elemento aún más importante, es que resulta imprescindible tener una plena disponibilidad de recursos para potenciar tanto la rapidez, como la liquidez de su tránsito. Sin duda alguna, su evolución y diversificación en el mercado actual ha demostrado que los formularios básicos (nombre completo, correo electrónico y número telefónico) comienzan a quedarse cortos, e incluso a rayar en lo obsoleto. Las tendencias de hoy en día requieren generar bases de datos exhaustivas; una perfilación y síntesis de las condiciones, demandas y necesidades de cada prospecto. Una aproximación que arroje semblanzas de interacción digital precisas y completas que vayan de la mano (y a su alcance), tal y como se ha generado y logrado a través de la popularización en cuanto al uso del smartphone.

En retrospectiva, ya en marzo del 2010 podemos encontrar publicaciones como las del periódico The Economist que señalan la llegada y difusión de un “diluvio de datos”, lo cual complicó tanto su captura, administración y procesamiento. Después, en mayo del 2017, nuevamente el periódico afirmó que los datos digitales ya sea han posicionado en nuestros mercados casi como un activo monetario y le señalan como el “petróleo de la era digital”. La postura del periódico insiste en que ya es imprescindible replantear y redireccionar tanto la gestión y provecho que dicho torrente informático representa para el mercado global.

En el caso de México, de acuerdo a una publicación de la revista Expansión, se puede evidenciar que en el  2017 la inversión en plataformas digitales con fines publicitarios creció un 34% para llegar a 25 mil millones de pesos. De este total de inversión, un 65% ocurre en plataformas móviles. Estas cifras nos indican que el entorno digital es, si no el principal, uno de las mayores difusores de la industria publicitaria ya no sólo de un país en específico, se trata de un bosquejo de alcance global, actualizada al instante. Requiere incluso una renovación creativa y constante tanto en la búsqueda de tono y forma para presentar un producto o servicio, así como el proveer una experiencia personalizada de atención al cliente que potencialice la relación entre servicio, producto y satisfacción.

Si contrastamos las estrategias actuales de abordaje hacia el mercado meta, con las que rayan más en un modelo tradicional publicitario, podemos notar en primera instancia que en los medios tradicionales la interacción y comunicación con el consumidor es estratificada, vertical y unidireccional. Existe una cadena de comunicación en un sólo sentido, no una conversación en vivo con la empresa o sus representantes. Los medios clásicos se configuran por una serie de intermediarios y sus medios de información masivos físicos (incluyendo publicaciones impresas, radio y televisión) se quedan cortos ante la disposición viral instantánea de los medios digitales. La tendencia incluso hizo que los medios impresos se hicieran presentes en dos frentes: tanto en la impresa, como la digital.

La comparativa pone en evidencia que las vertientes actuales resaltan para empoderar y potenciar el papel del consumidor en sus dinámicas y, por ende, resultan en una dinámica e intercambio más enriquecidos, fluidos y personalizables. Esto es, tanto del servicio o producto ofrecido por la oferta, así como la noción, proposición e integración de las demandas presentes en el mercado meta. La practicidad y rapidez para consultar, responder y remitir datos en vivo y directo, como sucede por medio del smartphone, ha sido un factor clave en la constante transformación y evolución en la que el tránsito de datos actuales se encuentra. Exige a las plataformas digitales una transformación que incluso busque adelantarse a las posibles tendencias siguientes.

La interacción directa entre consumidor y proveedor ya es una realidad integrada en nuestro día a día y se codifica en distintas vertientes. Existen los mensajes multimedia; estados y actualizaciones interactivas; así como las videollamadas, mensajes instantáneos, publicaciones,  comentarios, transmisiones en vivo y plataformas de encuesta. Estos son sólo algunos de los datos disponibles para compartir, acarrear y canalizar hacia la infraestructura actual de las estrategias digitales efectivas. La lista de plataformas disponibles tiene un punto de partida, pero su expansión es progresiva y sus principales exponentes ahora son Google, Facebook, Whatsapp, Twitter, Instagram, y Linkedin. Sin embargo, estos seguirán ampliándose para vislumbrar con mayor efectividad a nuestros prospectos. Por lo tanto, aterrizarlos y mantenerlos en sincronía fluida sobre la marcha, es ahora el gran reto del estratega digital.